Misión Civil que Orbitará la Tierra

 Misión Civil que Orbitará la Tierra

SpaceX lanza el jueves la primera misión totalmente civil que orbitará la Tierra

Un multimillonario, una superviviente de cáncer, una profesora y un exveterano de Irak forman la tripulación, que volará más allá de la estación espacial y el Hubble.

La carrera por hacerse con el turismo espacial no ha hecho más que empezar. Si Richard Branson y Jeff Bezos midieron sus fuerzas el pasado julio al acariciar la frontera del espacio con sus respectivas naves, la VSS Unity de Virgin Galactic y la New Shepard de Blue Origin, con tan solo unos días de diferencia, ahora es otro multimillonario, Elon Musk, el dueño de SpaceX, quien pretende pulverizar cualquier récord. La madrugada del jueves (2.00 hora peninsular española) lanzará a cuatro personas al espacio en una misión de tres días, la primera que orbitará la Tierra con una tripulación totalmente civil.

El programa ‘Inspiration4’ es mucho más ambicioso que los pocos minutos de ingravidez por los que pagaron los clientes de Branson y Bezos. La cápsula Crew Dragon de SpaceX despegará a bordo de un cohete Falcon 9 desde la plataforma de lanzamiento 39A del Centro Kennedy de la NASA en Florida, de donde salieron las misiones Apolo a la Luna. Una vez en órbita, dará la vuelta al mundo una vez cada 90 minutos a más de 27.360 km por hora, o aproximadamente 22 veces la velocidad del sonido. La altitud objetivo es de 575 kilómetros, más allá de la Estación Espacial Internacional (ISS) o incluso del Telescopio Espacial Hubble.

Al igual que el de Blue Origin, el vehículo de SpaceX despegará verticalmente desde una plataforma de lanzamiento en un vuelo dirigido completamente desde tierra. El avión cohete suborbital de Branson, por el contrario, tenía dos pilotos altamente capacitados en los controles mientras transportaba a sus cuatro pasajeros a 81 km de altitud. Precisamente, la Administración Federal de Aviación del Gobierno de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) ha suspendido de forma cautelar los lanzamientos de Virgin Galactic después de que su nave registrara dos advertencias de peligro por estar fuera de la trayectoria estipulada.

 

Fletado por un millonario

El nuevo vuelo ha sido fletado por el multimillonario estadounidense Jared Isaacman, fundador y director ejecutivo de la empresa de procesamiento de pagos Shift4 Payment. Por el momento, se desconoce lo que este empresario y piloto experimentado de 38 años ha pagado, pero probablemente rondará las decenas de millones de dólares. «El riesgo no es cero», ha reconocido en un episodio de un documental de Netflix sobre la misión. «Viajaremos en un cohete a 28.000 kilómetros por hora alrededor de la Tierra. En esa clase de entorno hay riesgos», ha subrayado.

Casado y padre de dos hijos, Isaacman creó su propia empresa a los 16 años desde el salón de su casa. Con un récord por dar la vuelta al mundo en un jet liviano, ha sido desde siempre un apasionado de la exploración del espacio. En 2008 presenció en Kazajistán la partida de un cohete con uno de los primeros turistas que visitaron la estación espacial, Richard Garriott. Fue después de esa experiencia que quiso contactar con SpaceX.

La compañía de Musk ya ha llevado a una decena astronautas a la ISS en nombre de la NASA, pero esta será la primera vez en la que viajarán astronautas no profesionales. A Isaacman, que es el ‘comandante’ de la misión -un título en realidad honorífico-, le acompañarán otras tres personas elegidas a través de un proceso que se anunció por primera vez en febrero, en la Super Bowl.

Chris Sembroski, Sian Proctor, Jared Isaacman y Hayley Arceneaux

Cada miembro de la tripulación representa un pilar de la misión, concebida por Isaacman principalmente para crear conciencia y apoyo a una de sus causas favoritas, el hospital infantil St. Jude en Memphis, un importante centro de cáncer pediátrico y al que el empresario ha prometido entregar 100 millones de dólares.

Mientras el asiento de Isaacman representa el «liderazgo», el de la «esperanza» pertenece a la pasajera más joven, Hayley Arceneaux, de 29 años, una superviviente de cáncer de huesos infantil que trabaja como asistente médica en el St. Jude. Será la primera persona con una prótesis en ir al espacio. Completamente novata en este campo, lo primero que preguntó cuando le ofrecieron viajar a bordo fue: «¿Vamos a la Luna?».

El asiento de la «generosidad» es para Chris Sembroski, de 42 años, un exveterano de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que sirvió en Irak y ahora trabaja en la industria de aeronáutica para la compañía Lockheed Martin. Fue escogido tras hacer una donación al hospital St. Jude. Tendrá como tareas ayudar al manejo de la carga a bordo y de las comunicaciones con la Tierra.

La última plaza está ocupada por Sian Proctor, una profesora de ciencias de 51 años que en 2009 perdió por poco la ocasión de convertirse en astronauta de la NASA, donde trabajó su padre durante las misiones Apolo. En Hawái participó en un experimento de simulación de la vida en Marte. Será la ‘piloto’ de la misión, asistiendo al ‘comandante’. Representa la «prosperidad», al crear una tienda online vinculada al espacio.

 

Meses de entrenamiento

El entrenamiento de la tripulación ha durado varios meses y ha incluido experimentar con alta fuerza G en una centrífuga, un brazo gigante que rota a gran velocidad. También realizaron vuelos parabólicos para experimentar la ingravidez durante unos segundos y completaron una caminata en la nieve a gran altitud en el Monte Rainier, en el noroeste de Estados Unidos.

Durante los tres días que estén en órbita, se les analizará el sueño, frecuencia cardíaca, sangre y habilidades cognitivas. Se realizarán pruebas antes y después de la misión para estudiar el impacto del viaje en sus cuerpos. La idea es acumular datos para futuras misiones con pasajeros privados.

El objetivo declarado de ‘Inspiration4’ es hacer que el espacio sea accesible para más personas, aunque de momento solo están abiertos para unos pocos privilegiados. Por ejemplo, un multimillonario anónimo llegó a pagar 28 millones de dólares por un hueco en la nave de Blue Origin, que al final cedió a otra persona, el joven holandés Oliver Daemen, para posponer su propia aventura por motivos de agenda.

Después de tres días orbitando la Tierra, la nave amerizará en el Atlántico.«En toda la historia de la humanidad, menos de 600 seres humanos han llegado al espacio», ha dicho Isaacman. «Estamos orgullosos de que nuestro vuelo ayude a influir en todos aquellos que viajen después de nosotros».

(www.abc.es)

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