Deshielo del Permafrost

 Deshielo del Permafrost

Así se ve el deshielo del permafrost desde el espacio

Una animación de la Agencia Espacial Europea muestra la evolución del permafrost del Ártico a lo largo de 14 años.

La Iniciativa Cambio Climático de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha publicado una serie de mapas que nos dan una idea de la magnitud del deshielo del permafrost en el Ártico y de cómo ha evolucionado a lo largo de una serie temporal de 14 años (2003-2017).

Hay que tener en cuenta que el permafrost se puede dividir en dos estratos, y que el más superficial de ellos tiende a descongelarse y congelarse periódicamente debido a las variaciones estacionales habituales, por lo que el estudio del fenómeno simplemente mediante fotos de satélite se quedaría corto. Por eso, el trabajo se ha completado con mediciones in situ de la temperatura del permafrost a nivel del subsuelo con la idea de obtener una visión más completa de lo que está sucediendo y poder elaborar modelos climáticos fiables que nos permitan comprender lo que puede suceder en escenarios futuros.

Las imágenes son, sin duda, impactantes, pero aún es pronto para sacar conclusiones. «Aunque los mapas proporcionan información útil con respecto a la variabilidad interanual durante un período de 14 años, no es posible sacar conclusiones sobre las tendencias climáticas», explica Annett Bartsch, directora del proyecto permafrost CDI de la ESA. “Habrá que esperar a tener mapas de permafrost que cubran una serie completa de tiempo de al menos treinta años”.

Consecuencias económicas, sociales y ambientales

Las consecuencias del deshielo del permafrost no solo tendrán efecto sobre el clima global. Por ejemplo, se estima que más del 60 % del suelo ruso se encuentra sobre permafrost, y muchas poblaciones de Siberia, Canadá y Alaska se asientan sobre el mismo, por lo que sus casas y construcciones corren el peligro de colapsar.

Otra estructura que se encuentra amenazada por el deshielo del permafrost es el Banco Mundial de Svalbard, también llamado ‘la bóveda del fin del mundo’, que sirve de almacén de más de un millón de semillas de todo el planeta. De hecho, en los últimos años se han invertido millones de euros en hacer diversas mejoras que hagan la construcción más resistente a los avatares climáticos que se prevén para un futuro cercano.

(www.muyinteresante.es)

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